El sociólogo Enrique Yarza cree que los anuncios en inglés
aumentan, entre otras razones, por el efecto de la globalización, pues “el
mensaje de cierre de un anuncio para todo el mundo se decide en Londres o Nueva
York”; y también por la imitación a cargo de marcas españolas que exportan cada
vez más, y que se dicen: “Como yo soy internacional, también hablo inglés”.
Pero, además, el inglés “es lo moderno, lo aspiracional”, y “a veces se puede
usar para modernizar la imagen de una empresa”.
¿Y cómo se siente alguien que recibe un mensaje que no
entiende? Pilar Varela precisa: “Lo de menos es entenderlo. El inconsciente no
sabe inglés, solo sabe de emociones. La cosa es que el producto se presente
como algo deseable, misterioso, superior, difícil de alcanzar, pero alcanzable;
y el inglés lo consigue porque somos un tanto paletos”.
“Es verdad”, añade Yarza, “que “el problema está yendo más
allá de la lógica". Y cita el ejemplo de Renault, marca francesa pero que,
por sus fábricas en España, se considera casi una empresa nacional. “¿Qué
sentido tiene decir ‘Renault, passion for life’ si se puede decir Pasión por la
vida?”. Otra marca francesa, Peugeot, acude al lema Motion and emotion. Y ambas mantienen esos mensajes para sus
anuncios en Francia. Sin embargo, Mercedes Benz utiliza The best or nothing para España y Das Beste oder nichts para Alemania (en ambos casos, Lo mejor o
nada).
El texto completo de Álex Grijelmo en El País
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