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viernes, 3 de junio de 2016

5 novedades negras


  • ¿Qué leer? Por ejemplo, alguna de estas 5 novelas policiacas


Crime1.- X de rayos X, Sue Grafton (Tusquets, traducción de Victoria Ordóñez). “A través de la novela negra se pueden exorcizar demonios interiores”, me decía Sue Grafton. No le deben quedar muchos demonios interiores entonces a esta gran autora estadounidense que se acerca al final de su abecedario del crimen con la misma frescura y fuerza. En esta ocasión sigue con algo de la trama de W y aparece la viuda de Pete Wolinsky, un detective bastante peculiar. Como siempre, todo parece sencillo para la protagonista hasta que deja de serlo. Estar en una novela de Kinsey Millhone es ser feliz por unas horas, despreocuparse, disfrutar.

2.-  La noche de los alfileres, Santiago Roncagliolo (Alfaguara). Un thriller con una enorme calidad literaria y una apuesta muy personal en el que el autor, como ha reconocido en diversas ocasiones, se enfrenta a su pasado. Cuatro adultos cuentan algo que les trastocó la vida para siempre en los convulsos años del Perú asediado por la guerra y el terrorismo. No sabes muy bien qué, pero lo vas descubriendo gracias a esas cuatro voces, tan distintas. Y cuando quieres darte cuenta llevas 100 páginas, sin giros, sin trampa ni cartón, enganchado al relato, fascinado por la traslación de la violencia de la calle a la vida de esos cuatro chavales, tan distintos, tan parecidos.

3.- Maestra, L. S. Hilton (Roca, traducción de Santiago del Rey). Si se espera encontrar una historia entretenida y nada más, es mejor no elegir Maestra. Mucho sexo –y muy visual- es quizás el elemento más llamativo para vender este libro, pero detrás de esas escenas que muestran cuerdas, orgías y marcas de champán caro hay una historia que se estira y muestra un mundo lleno de máscaras. La historia de Judith Rashleigh es la de una mujer que hará cualquier cosa por conseguir salir de una vida rutinaria en una casa de subastas de Londres y llega hasta la liberación femenina; habla del poder y la escalera que lo alcanza; se cuela en la sordidez de las vidas mundanas y también en las de quienes pasean suelas pulidas sobre la cubierta de un yate. Maestra es una composición realista y plagada de detalles en la que no solo se lee, sino que se huele y se degusta. Se ve.

4.- La muerte de Ulises, Petros Markaris (Tusquets, traducción de E. M. Samará). Markaris vuelve con este libro de tres relatos que conservan toda la esencia de su literatura. A saber, crítica nada demagógica de una realidad aplastante, humor inteligente y una perspectiva única. En esta ocasión, Kostas Jaritos, queridísimo, deja hueco en uno de los relatos a Murat, un comisario turco muy especial.

5.- Donde los escorpiones, Lorenzo Silva (Destino). Octava novela, novena entrega si contamos con el libro relatos, de la pareja de guardias civiles Bevilacqua y Chamorro. En esta ocasión viajan a Herat para investigar la muerte de uno de los militares españoles en la base. El libro tiene de todo: una excelente  descripción, por la vía de los hechos y la acción, de la vida militar en Afganistán; un crimen y una trama como siempre bien resueltas y un lenguaje cercano, naturalista y a la vez complejo.



domingo, 12 de octubre de 2014

Las reglas del misterio

Antonio Muñoz Molina

La isla mínima, de Alberto Rodríguez
El enigma policial es una forma narrativa perfecta, tan cerrada sobre sí misma como un soneto, o como una sonata clásica de piano, tan reiterativa y tan flexible como el blues. El enigma policial suele suceder en la contemporaneidad de su escritura, y por lo tanto acarrea de manera natural todos los materiales de lo inmediato y lo cotidiano, pero al mismo tiempo su forma procede de algunos de los arquetipos narrativos más antiguos y más universales: el cuento del tesoro perdido, el del héroe errante que ha de descifrar acertijos sucesivos y superar pruebas gradualmente más difíciles. Como cualquiera de los géneros de la literatura popular y del cine, el enigma policial (el thriller, el pollar, el giallo, el film noir: un indicio de su atracción es la variedad y la belleza de los términos que lo nombran) ha de atenerse a normas muy estrictas, casi todas ellas codificadas por Edgar Allan Poe en Los crímenes de la calle Morgue: un hecho atroz, casi siempre un asesinato, sucedido en circunstancias extrañas, por un culpable que ha desaparecido dejando solo algunos indicios muy dudosos; un investigador muy inteligente, con dotes de observación muy superiores a quienes lo rodean, con alguna rareza en su carácter, porque él mismo también es un misterio; un proceso de búsqueda guiado por la agudeza del detective, que atraviesa en su indagación diversos escenarios y medios sociales, y va encontrando a su paso enigmas añadidos, sospechosos posibles, y superando peligros, algunos de ellos mortales; una solución a la vez rotunda y sorprendente, que deje maravillado al espectador o al lector, al trastornar por completo sus expectativas.

El texto completo en El País