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lunes, 20 de febrero de 2017

La recompensa

 
Luis García Montero

Aunque no sea verdad,
porque el tiempo hace mundos igual que se hace daño,
déjame que aproveche este calor final
de la tarde imprecisa.
Quiero sentirme dueño de las horas.

Para encontrarme a mí
he aprendido a seguirte.

Salgo por la memoria y no llego a un recuerdo,
sino a este modo de vivir despacio
las cosas que me das.

Todavía camino por la ciudad aquella
y soy el habitante de lo que sucedió
la semana que viene,
de los hechos que pueden ocurrir
hace ya muchos siglos,
cuando los pies del tiempo que nos falta
escriban junto al mar
la orilla laboriosa del pasado.

Todo está en ti. Y todo permanece
mientras rueda en el cielo
la luna primitiva.

Cada intuición es una huella,
cada recuerdo el porvenir,

hoy es ayer para decir mañana.

Este poema y otros dos más del libro inédito A puerta cerrada, que publicará en otoño la editorial Visor, se pueden leer en Zenda

domingo, 28 de junio de 2015

Valle-Inclán

Luis García Montero | InfoLibre | 28 Jun 2015


Al hablar de sí mismo, Valle-Inclán hizo lo que todas las personas. Pero hay que admitir que exageró de una forma maravillosa. Fue un maestro de la teatralización y empezó por él mismo. Así lo demuestra la admirable biografía La espada y la palabra. Vida de Valle-Inclán (Tusquets, 2015), publicada por Manuel Alberca. Su trabajo minucioso permite desmontar muchas leyendas extendidas por el autor, sus amigos y sus críticos. Nos permite también conocer la realidad histórica de unos de los escritores españoles más admirables del siglo XX.

Feo, católico, sentimental, absurdo, brillante, a veces hambriento, muchas veces acomodado, pendenciero, orgulloso, rey de tertulias y de duelos, de la espada y la palabra, buen padre, ciudadano extravagante, genial escritor, susceptible, injusto, precipitado, bohemio sin abismos, trabajador infatigable, serio al llevar las cuentas de su casa, cargado de contradicciones, elaborador de su propia fábula: don Ramón María del Valle-Inclán.

Valle-Inclán se quedó manco por un bastonazo en una pelea sórdida de café, una estupidez suya y de Manuel Bueno. La vida hubiese contribuido a su leyenda haciéndole perder el brazo en una batalla, un duelo o una aventura con fieras en una selva americana. 
La desgracia no fue quedarse sin brazo, sino sacrificarlo en una historia estúpida, poco digna, un dolor que humillaba en vez de engrandecer el corazón.

Son paradojas de las invenciones y la realidad. Resulta llamativo que un escritor de ideología tradicionalista como Valle-Inclán pudiese escribir obras como Luces de Bohemia o Los cuernos de don Friolera. Pero el tradicionalismo y la creatividad artística renovadora nunca han sido incompatibles. Lo demuestran en muy distintas épocas casos como los de Quevedo o de T. S. Eliot.


Enemigo de los caciques españoles en México, enemigo de Primo de Rivera, pacifista, partidario del divorcio como derecho cívico aunque se convirtiese en un problema para él, sublimador de ideales socialistas, solidario con los represaliados de la Revolución de Asturias, la verdad es que el descubrimiento del vacío de su viejo tradicionalismo lo condujo a escribir una obra radical y también a establecer amistad con los sectores más avanzados de los años republicanos.

martes, 20 de enero de 2015

La poesía es otra vez un arma cargada de futuro

Medio centenar de poetas de 12 países participa en la antología 'Humanismo solidario' para reclamar una vuelta a valores perdidos y buscar más compromiso en momentos de crisis



El poema se hace grito. La emoción es su arma. Es el regreso de la eterna reflexión sobre si el principal compromiso de los poetas hoy es con el arte mismo o con la realidad resquebrajada de ideales y asediada de crisis. Medio centenar de poetas hispanohablantes y magrebíes y casi 600 creadores, intelectuales y otros ciudadanos consideran que es el momento de un arte que refleje el humanismo solidario, de la vuelta a la humanización a la creación artística. Una reflexión que hiciera hace 60 años Gabriel Celaya en su célebre poema La poesía es un arma cargada de futuro.
“El valor ético de la poesía va más allá de los contenidos. No se trata sólo de los versos que denuncian una injusticia o asumen una protesta. La poesía establece una relación con el tiempo muy distinta de la que hoy domina en las sociedades del vértigo”. Estas palabras de Luis García Montero resumen parte del sentir de los 49 escritores de 12 países (nacidos a partir de 1950), que participan en la antología Humanismo solidario. Poesía y compromiso en la sociedad contemporánea (Visor). El texto completo en El País

domingo, 1 de junio de 2014

Los maestros

Luis G. Montero
[…] Un maestro es algo más que un profesor, igual que un oficio supone algo más que un empleo. El maestro convierte la información en formación y el trabajo en una vocación. Las asignaturas pasan a formar parte de un destino, del cumplimiento de una vida. El oficio llega a ser así un ámbito cívico de compromiso con la sociedad, una continua interpelación, una alianza con los otros.

En “Recuerdo infantil”, Antonio Machado definió la sensación de tedio que suele penetrar en las aulas, el sufrimiento de las horas muertas: “Una tarde parda y fría / de invierno. Los colegiales / estudian. Monotonía / de la lluvia en los cristales”. […] Las páginas, los horarios, las asignaturas y los días se confunden con un malestar de hastío y agotamiento.

Pero de pronto llegan los maestros y le dan sentido a la palabra saber. Se aprende a escuchar. Las palabras definen una forma de mirar, un modo de negociar con las inquietudes, una energía de vida. Si una obra de arte consigue que nuestros sentimientos coincidan por unos instantes con el mundo exterior, los maestros facilitan que el carácter se transforme en destino. […] Y el poema de Machado que brota en la memoria no tiene ya que ver con la monotonía, sino con los yunques de su homenaje a Francisco Giner de los Ríos: “¡Yunques, sonad! ¡Enmudeced, campanas!”. O también: “Lleva quien deja y vive el que ha vivido”. O: “Sed buenos”.

[…]
Juan Carlos Rodríguez nos enseñó con un soneto de Garcilaso o con unas liras de San Juan de la Cruz que la literatura es histórica desde su misma raíz. Aviso para los puristas: tan social es una melancolía como una novela realista. Una rima en pretérito imperfecto responde a la historia tanto como una drama ilustrado sobre la necesidad de los matrimonios justos para conseguir una sociedad feliz. Por eso nos enseñó a concebir la intimidad como un espacio en el que se juega la emancipación del ser humano. Indagar en uno mismo supone una forma de compromiso con los demás.

[…]

Las épocas de descrédito resaltan lo negativo y juegan con el pesimismo como invitación a la parálisis. Invisibilizan aquello que debe mirarse, aquello que merece admiración. Los maestros, que antes han sido discípulos, enseñan a admirar y nos dan energía para conservar hacia el futuro la herencia que hemos recibido de nuestros mayores. El tiempo, entendido como aprendizaje y artesanía, no pasa sólo como las nubes del querido Azorín. Es también un marco social para los vínculos. El artículo íntegro en InfoLibre

lunes, 12 de mayo de 2014

La utilidad de lo inútil

Luis G. Montero
Me parece una buena noticia el éxito editorial de La utilidad de lo inútil (Acantilado, 2013), el libro de Nuccio Ordine, profesor de Literatura italiana en la Universidad de Calabria y especialista en Giordano Bruno. Su éxito indica el malestar que una parte de nuestra sociedad siente ante la deriva mercantilista de la ciencia, la política, la educación y las instituciones.

Algo huele mal cuando los saberes se humillan ante el utilitarismo económico. Algo va mal cuando se pide a las universidades, a los investigadores, a los profesores que enfoquen su trabajo hacia la rentabilidad comercial. Algo corre por mal camino cuando se confunde el éxito humano con la acumulación de dinero y se piensa que la felicidad no depende de la realización completa de una vida, una vocación, un carácter, sino de las cifras altas en un saldo de beneficios.

En este panorama depredador y economicista resulta difícil mantener la importancia del saber humanístico, el valor de la cultura clásica, el sentido de la poesía. Leer más

viernes, 18 de abril de 2014

Recuerdo de Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez
"Resultará, pues, muy fácil comprender que me costara trabajo ocultar la admiración y los nervios cuando García Márquez entró por la puerta de mi casa. Pero cumplí la consigna [de Joaquín Sabina] de no agobiar, no alabar, no pedir autógrafos. Fue una labor complicada, ya que García Márquez se comportó con una naturalidad y una simpatía dignas de mayores confianzas. Otros amigos, también obedientes, hicieron verdaderas contorsiones para conseguir fotografiarse con el maestro sin que él se diera cuenta. Debieron conseguirlo, porque al día siguiente el autor de Cien años de soledad comió con Beatriz de Moura, la editora de Tusquets, y resumió la crónica de nuestra fiesta de cumpleaños de la manera siguiente: <Es la primera vez desde hace 40 años que voy a un sitio y nadie me hace caso>". Lee el texto completo de Luis García Montero

jueves, 25 de abril de 2013

Los profesores de literatura

Escribe Luis García Montero en su artículo Los profesores de literatura:

"Guardo pocas certezas sobre el futuro. Una de ellas es que la debilidad de la literatura en los planes de estudio simboliza los aspectos más negativos del mundo que se nos prepara. La aspiración de formar personas ha sido desplazada por el adiestramiento en una información seca al servicio de los mercados y de la servidumbre. En medio de esta inercia, los profesores de literatura son unos verdaderos resistentes cuando procuran contagiar el amor por los libros y por la imaginación. Su vocación les lleva a no dar la batalla por perdida. A ellos les pertenece el 23 de abril tanto como a los escritores, los editores, los bibliotecarios y los libreros".

Luis G. Montero