Mostrando entradas con la etiqueta poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poesía. Mostrar todas las entradas

jueves, 30 de mayo de 2019

Quiéreme entera


Quiéreme entera

[Dulce María Loynaz]

Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra…
si me quieres, quiéreme negra
y blanca. Y gris, y verde, y rubia,
quiéreme día,
quiéreme noche…
¡Y madrugada en la ventana abierta!

Si me quieres, no me recortes:
¡quiéreme toda… o no me quieras!

Rozalén recita el poema
de Dulce María Loynaz

jueves, 28 de febrero de 2019

Ida Vitale, premio Cervantes 2018


  • La poeta uruguaya, de 95 años, es la quinta mujer que recibe el premio



La poeta uruguaya Ida Vitale (Montevideo, 1923) ha sido galardonada con el Premio Cervantes 2018. El considerado como Nobel de literatura en castellano está dotado con 125.000 euros. Inscrita en la tradición de las vanguardias latinoamericanas, Vitale, cuya obra está caracterizada por poemas cortos, una búsqueda del sentido de las palabras y un carácter metaliterario, es representante de la poesía esencialista. El premio valora "su lenguaje, uno de los más reconocidos en español".

Se rompe una regla no escrita. Desde 1996, el Premio Cervantes solía alternar un galardón español con uno latinoamericano. Pero si el año pasado lo recibió el nicaragüense Sergio Ramírez —que este año ha formado parte del jurado— esta edición ha sido para Vitale. Lo recogerá en abril en Alcalá de Henares (Madrid).

“Los españoles están igual de locos que en la época de la conquista”. Es lo que le dijo Vitale a José Guirao, ministro de Cultura, cuando le comunicó esta mañana el fallo. No hay duda de que lo recogerá, ha afirmado el ministro. “Es una mujer que responde como pocas a su apellido”. Fue la reacción de una autora verdaderamente abrumada por los premios que ha conseguido últimamente en España: aparte del Cervantes, en España ha recibido el García Lorca en 2015 y el Reina Sofía en 2016, dos reconocimientos prestigiosos para la literatura en español. Además, la semana que viene recogerá en Guadalajara (México) el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances.

Vitale es la quinta mujer reconocida por este premio que ha sido concedido a 40 hombres. Hasta ahora lo habían recibido las españolas María Zambrano (1988) y Ana María Matute (2010), la cubana Dulce María Loynaz (1992) y la mexicana Elena Poniatowska (2013). Además, teniendo en cuenta que este año no ha habido Premio Nobel de Literatura, el reconocimiento cobra especial relevancia para el mundo de las letras.

Considerada miembro de la llamada Generación del 45, junto con Mario Benedetti y Juan Carlos Onetti, estudió Humanidades y se dedicó a la enseñanza. Fue profesora de Literatura hasta 1973, cuando la dictadura la obligó a exiliarse en México durante una década (1974-1984).

En su larga carrera literaria ha escrito: La luz de esta memoria (1949), primer poemario al que le siguieron Palabra dada (1953), Cada uno en su noche (1960), Paso a paso (1963), Oidor andante (1972), Jardín de sílice (1980), la antología Fieles (1976-1982), Elegías en otoño (1982), Entresaca (1984), Parvo reino (1984), Sueños de la constancia (1988), Serie del sinsonte (1992), Procura de lo imposible (1998), Reducción del infinito (2002), Plantas y animales (2003), o El Abc de Byobu (2005).

En septiembre de 2010, publicó en España Mella y criba (poemario). Entre sus ensayos, destacan Arte simple (1937), El ejemplo de Antonio Machado (1940), Cervantes en nuestro tiempo (1947), La poesía de Basso Maglio (1959), M. Bandeira, C. Meirles y C. Drummond de Andrade: Tres edades en la poesía brasileña actual (1963), La poesía de Jorge de Lima (1963), La poesía de Cecilia Meireles (1965). Más


La palabra

Expectantes palabras,
fabulosas en sí
promesas de sentidos posibles,
airosas,
            aéreas,
                        airadas,
                                   ariadnas.

Un breve error
las vuelve ornamentales.
Su indescriptibles exactitud
nos borra.

Poema extraído de su libro Oidor andante (1972)

miércoles, 27 de febrero de 2019

"Escribes para no andar a gritos"


  • Francisca Aguirre, Premio Nacional de las Letras 2018
  • El jurado la ha elegido “por estar su poesía (la más machadiana de la generación del medio siglo) entre la desolación y la clarividencia, la lucidez y el dolor"


El jurado que le ha concedido el premio la describe como “la más machadiana de la generación de los años cincuenta” y a ella le parece, sencillamente, “bien”. Sobre todo lo de machadiana. Lo de las generaciones le da un poco igual: “Nunca quise formar parte de ningún club”. Tampoco, explica, siente que ahora se haga justicia con ella ni que el galardón la sitúe donde no quisieron situarla las antologías canónicas: “No me he sentido relegada”. A su lado, su hija, la también poeta Guadalupe Grande, le lleva la contraria. Un poco: “Este premio servirá para reivindicar la herencia de todas esas voces femeninas que fueron quedando de lado. A veces dos veces: por ser mujeres y por estar exiliadas”. “Eso sí”, concede Francisca Aguirre, que en 1939 cruzó la frontera francesa huyendo de las tropas franquistas. Todavía recuerda que su padre, policía republicano y pintor, le contó que a la vez cruzó Antonio Machado: “Luego leímos su poesía y nos quedamos chiflados”. Aguirre habla en plural señalando un retrato en la pared: es su marido, Félix Grande, que murió en 2014, una década después de recibir el mismo galardón que acaba de recibir su esposa. “Félix era un poeta magnífico. Él, Guadalupe y yo nos leíamos lo que íbamos escribiendo. Éramos implacables y amorosos”.

          “Escribo de lo que he vivido”, explica sin más. Autora de 11 libros de poemas que caben en un volumen de 600 páginas, Francisca Aguirre se estrenó tarde como poeta. Fue en 1971 con Ítaca. Y con 41 años. Ese arranque tardío, su talante discreto —“No soy vanidosa”— y el carácter autobiográfico de lo que escribe –“Hablo conmigo misma”-, la llevaron a seguir su marcha sin preocuparse de que el ambiente fuera, durante años, poco propicio a las mujeres y a la memoria histórica. Ella iba a lo suyo: “Escribes para no andar a gritos y para no volverte loca. La poesía tranquiliza. A mí me ayuda. El mundo es injusto pero el lenguaje es inocente. El poder de las mujeres es tener la oportunidad de decir que no. Por eso es tan importante la educación, la independencia. Queda mucho por hacer porque la desigualdad sigue siendo enorme: entre hombre y mujeres, entre ricos y pobres…”. En 2011, el Premio Nacional de Poesía concedido a Historia de una anatomía (Hiperión) puso el foco sobre una autora que respondió al anuncio de aquel premio preguntando al portavoz del jurado si no se habían equivocado de persona. El texto completo

'YA NADA PODRÉIS'

Ya nada podréis,
porque la fuerza no estaba en
vosotros, estaba en mi debilidad.
Nada conseguiréis
abandonándome, porque el vacío no era vuestra ausencia
sino mi necesidad de compañía.
Cuando llaméis
tendréis mi corazón a mano, como siempre
Ahora
el mundo se ha amueblado
con la delicadeza de lo mínimo
con la tierna disposición de lo posible.
Y todo es una patria extensa y manual,
un alfabeto misterioso
con el que estoy nombrando, recreando
reviviendo de nuevo el universo.

Poema del libro Los trescientos escalones (1976)



jueves, 28 de septiembre de 2017

Versos sueltos

Juan Jorganes Díez

Cuando  José Hierro logró en 1999 el Premio Nacional de Poesía por Cuaderno de Nueva York, se habían imprimido ocho ediciones del libro y se habían vendido 25.000 ejemplares. Había pasado año y medio desde su publicación. Al autor este éxito de ventas le resultaba “absolutamente incomprensible”. Aún no eran años de Internet y Youtube. Tampoco lo eran cuando Lorca llenaba teatros leyendo sus poemas o cuando la actriz sevillana Gabriela Ortega (1915-1995) se ganaba la vida llenando también los teatros de Argentina y otros países latinoamericanos recitando poesía. Más recientemente, Rafael Alberti y Nuria Espert se pasaron años subiendo a los escenarios con un puñado de poemas en las gargantas ante un público multitudinario.

A día de hoy tenemos constancia de ediciones de 10.000 ejemplares “y no eres nadie si bajas de 4.000” –afirman quienes dicen que saben de estas cosas-. Poetas jóvenes llenan teatros o salas de fiesta. Se organizan veladas poéticas en sesiones de mañana o noche. En algunas de las colas más llamativas de la feria del libro de Madrid, un numerosísimo público paciente espera la firma y el saludo de su poeta favorito, alguien, quizá, que cuenta por millones sus seguidores en Youtube. A las grandes empresas editoriales les ha comenzado a interesar el género y publican títulos que años atrás hubieran pertenecido al catálogo de las pequeñas editoriales.

Conviven hoy los viejos poetas consagrados, los que fueron nuevos poetas que ya se han hecho viejos, incluidos los novísimos, y los veintitreintañeros que mezclan las recientes herramientas de difusión (abiertas, inmediatas, populares), con estilos líricos clásicos o con ritmos, recursos formales o contenidos que les acercan a los grupos y solistas del rap, o se confunden con ellos, pues algunos alternan poesía y canción.

Poesía y música han ido de la mano desde el comienzo de los tiempos. Tenemos en la cabeza ejemplos abundantes de poemas clásicos y contemporáneos a los que pusieron música y cantaron grupos y solistas de nuestro tiempo. Las letras de algunas canciones podrían integrarse sin dificultades en cualquier antología poética. Los límites que impone la ortodoxia se desbordan con facilidad: dame un buen poema y te lo convierto en canción, dame una buena canción y me la quedo como poema.

Poco a poco se dilucidará qué títulos permanecerán y quiénes continuarán entre la muy abundante, sonora y ecléctica bandada poética contemporánea, compuesta de tantos que, al decir de Cervantes, nublan el sol.

Si estas palabras se admiten como sugerencia de lecturas que nos permiten conocer mejor la vida y nos deleitan con la buena escritura, comparto dos libros de poemas publicados en 2015 y 2016. Nada tienen en común sus autores, excepto una voz singular, arriesgada y libre de manifiestos. Dos versos sueltos (no pude resistir la broma).

Las virutas del universo

Fernando Abascal (Santander, 1954) publicó Torre Hölderlin en 2015 (col. de poesía A la sombra de los días, Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria), cinco años después de Los poemas ásperos (La grúa de piedra). Seis títulos componen su obra publicada, sin contar colectivas, antologías y colaboraciones.

El libro tiene tres partes (´Último bosque´, ´Uno y dorso´ y ´Torre Hölderlin´). Poemas breves en la primera parte, excepto el último, que nos reconducen por la realidad hasta el último bosque, en versos conceptuales, tan frecuentes en Abascal, destacados por una sintaxis barroca, sin anacronismos ni arcaísmos. Ese barroquismo no es un remedo, ni un ejercicio de estilo, ni un retorcimiento banal de las palabras y sus significados. Como el músico que trae al presente melodías, ritmos y fraseos clásicos, Abascal reflexiona sobre la vida utilizando los sonidos del pasado para desarrollar los temas con imágenes poéticas riquísimas, en las que no ha de faltar el surrealismo.

En la poesía de Abascal “Nunca se ausenta la realidad”. El individuo forma parte del “ruido del mundo”. Vive en conflicto con la realidad, con el mundo y con la palabra: “Cada palabra tiene su sombra, su grano de arena, /polen infértil y oscuro./ Yo soy esa sombra dicha”; “Es lobo la escritura”; “Sálvame tú de las palabras”. En los elementos de la naturaleza, que siempre se nos presentan puros, se encontrarán la paz y el sosiego de lo esencial, sin accidentes. Los elementos de la naturaleza no constituyen un paisaje idealizado sino referencias de una realidad próxima, pero ajena, con los que se escribe un ideario vital: “Solo miro a los pájaros, / su hacienda de plumas y aire”; “Sin afán ni usura, deberíamos disolvernos como ella / en una extraviada nieve, en un último bosque / y no poseer otro balcón o cofre / que la celebración de lo que somos, una grano de siembra, / nación de aire”.

En la segunda parte se mezclan la forma del verso con los fragmentos en prosa, sin que se altere la coherencia del texto en su conjunto, que mantiene la línea conceptual y la riqueza de imágenes. El cambio de yo poético en la última parte (Hölderlin toma la palabra) se relaciona perfectamente con el punto de vista de las páginas anteriores. La estructura de cada una de las partes arma la estructura del libro, para conseguir la coherencia y cohesión que mantiene toda la obra de Fernando Abascal.

Si en la primera parte destaca la forma barroca, el mapa conceptual de todo el libro mantiene referencias barrocas: “Ahí, en el centro de la noche, seremos dos migas / en un prado oscuro, una perdurable nada” (segunda parte); o en la tercera parte: “Cuando me traen la comida, separo las hebras de carne que flotan en la sopa de col y veo en ellas un borroso cielo de pájaros, letras de un extraño alfabeto, las virutas del universo”.   

La última parte, que da título al libro, parece engañosamente diferente a las anteriores. Su prosa dividida en breves párrafos mantiene el lenguaje rico, sugerente, que nos traslada esa realidad confusa, ruidosa, pesada, y esa ingravidez de los pájaros, la pureza del frío y la nieve y de la acogida del bosque. Este último acto cierra la obra y, en el teatro del mundo poético de Fernando Abascal, el protagonista, ahora llamado Hörderlin, percibe la vida con sus sentidos deteriorados, así que hablará de “mi locura”, un grado más en esa condición de extranjero en el mundo con la que el autor ha escrito desde el primer verso. A diferencia del primer acto, no habrá último bosque sino la irrealidad de las nubes: “Siempre amé disolverme en su imprecisa nación”.

A las puertas de cualquier paraíso

Josefina Aguilar arriesga la escritura y algo más en Overbooking en el paraíso (Ultramarina, 2016). Publica un largo poema con la voz de una primera persona que disecciona su cuerpo enfermo de emociones por la espera ante la puerta cerrada del paraíso. Tras esa puerta, un interlocutor único, a quien se ofrece el sacrificio de ese cuerpo que solo quiere sanar con su presencia, con la cercanía al menos, se identifica desde las primeras líneas como el padre.

Solo una aventurera de la palabra escribe una carta al padre sin sentimentalismos, sin mensajes apropiados para un libro de autoayuda o para una diapositiva que colgar en Facebook, sin llevarnos por esos lugares comunes en todas las guías de viajes interiores. Los seres humanos tenemos sentimientos en común, emociones universales, dichas y angustias compartidas, pero cada individuo las percibe y las atiende como únicas e irrepetibles. Esta paradoja resultante de contar lo universal como único y lo personal como universal se resuelve en las grandes obras literarias, las que permanecen, las que señalan nuevos caminos por los que transitar.

Con la palabra como único material, se nos ofrecerá una solución nueva para resolver esa vieja paradoja, bien mediante la estructura de la obra (cómo se nos presenta) o bien mediante el contenido (qué nos cuenta) o bien, exponiéndose peligrosamente porque evita cualquier seguridad conocida, con una estructura rupturista y un contenido metafórico, alegórico, en arrebatada sucesión de imágenes. Esta última es la opción de Josefina Aguilar: un lenguaje propio, presentado en una cascada de treinta páginas, para un yo único.

El libro no está dividido en poemas ni sigue el formalismo del verso. Mantiene un ritmo a base de oraciones simples, oraciones con solo dos verbos o frases sin verbo. Rompe, así, con la estructura más frecuente de cualquier libro de poemas. Toda la fuerza de su contenido proviene de la singularidad del lenguaje, pues no se parece a ninguno. Ese es el compromiso de la autora desde el comienzo y lo mantendrá hasta el final. Evita con acierto los peligros de la acumulación incoherente de metáforas vacías y de la alegoría caprichosa, o la repetición de una simbología manida.

Enfrentada a todos los riesgos de la creación literaria, la escritora arriesga también el yo que unifica la obra pues lo expone a la propia disección del cuerpo para que no se escondan en ninguno de sus rincones las emociones, un material siempre peligroso, con las que construye Overbooking en el paraíso. Un yo desnudo, sincero, expuesto hasta las entrañas ante ojos familiares o extraños o desconocidos, arropado, sin embargo, con la palabra sugerente, sin referencias aprendidas.


El lector agradece la sinceridad del desgarro emocional porque le lleva a sus propios desgarramientos, quizá desconocidos hasta esta lectura, quizá nunca convertidos en palabras. ¿Pero cómo se puede llegar a la comprensión de un lenguaje nuevo, de este lugar poético tan personal? Dejándose llevar por las palabras, escuchando la evocación de cada frase, inspirados por cada metáfora y las relaciones semánticas insinuantes, rendidos ante la fuerza y la viveza de las imágenes que impresionan el ánimo. El significado complejo de cuanto leemos en Overbooking en el paraíso se relaciona con el significado complejo de cuanto sentimos, de cuanto nos mantiene con vida a las puertas de cualquier paraíso, aquí en la Tierra.

Publicado en el núm. 84 de la Revista de Estudios y Cultura de la Fundación 1º de Mayo

miércoles, 9 de agosto de 2017

39 MUJERES, 39 POEMAS



MANIFIESTO

(Sara A. Palicio)

No reconozco la indulgencia de los otros
ni comparto la férrea voluntad del miedo
sobre las anchas sombras que su sed proyecta.

Tiendo los brazos a las infinitudes de la luz

y llamo patria a las heridas de mi cuerpo.


39 MUJERES, 39 POEMAS





martes, 21 de marzo de 2017

Versos para multitudes

Día de la Poesía en Consuegra (Toledo)
La proliferación de recitales y jam sessions en distintas ciudades, la afluencia de público a estos eventos, las reediciones de poemarios escritos en los últimos años —que alcanzan ventas de más de 10.000 ejemplares—, y la legión de seguidores en las redes sociales confirman el potente tirón de la poesía. Hasta hace poco más de un año y medio este boom poético se apoyaba en una docena de sellos editoriales independientes (Ya lo dijo Casimiro Parker, Origami, Arrebato, Noviembre Poesía, entre otros). Pero los grandes grupos no han querido quedarse atrás como prueban los sellos de Planeta EspasaEsPoesía y Verso & Cuento de Aguilar.

“La revolución es de lectores. Hace 10 años si vendías 300 libros te emborrachabas con el editor. Hoy, 4.000 ejemplares no son nada”, apunta el poeta y novelista Carlos Salem, una de las voces que más ha despuntado en los últimos años, cuyo título de 2014 #Follamantes ya lleva 15 ediciones. Y Salem explica lo ocurrido citando a otra de las protagonistas del furor poético, Irene X: “Como ella dice la poesía es el nuevo rock & roll”.

Puede que la revolución propiamente rítmica no acabe de estar clara, pero de lo que no hay duda es de que arrastra a un público joven, multitudinario y apasionado, que reivindica la etiqueta poética. Y sus ídolos en muchos casos (los cantautores Diego Ojeda, Marwan, Luis Ramiro; los raperos Rayden o Nach) proceden del mundo de la música.

Fue a través de la música como Mónica Adán, editora del sello de Aguilar Verso&Cuento, llegó a los nuevos versos. “Las pequeñas editoriales han sido las precursoras y tienen un gran mérito. Ahora, cuando un gran grupo apuesta queda claro que este es un nicho que está en alza”, explica. Con un año y medio de vida y un claro enfoque en textos cortos, llevan media docena de poemarios publicados. La media de sus tiradas es de 6.000 ejemplares, y los precios rondan los 13 euros. “Por primera vez la poesía vende”, afirma Adán.

Las charlas y los recitales son junto a los canales de Internet, dos claves fundamentales para entender el boom según Belén Bermejo, editora de EspasaEsPoesía. “Lectores y poetas han cambiado, pero las redes han ayudado a los autores de siempre y los de ahora”, apunta. “Aunque estamos empezando a distribuir algunos títulos en México y Argentina, este es un fenómeno español, las cifras dejan alucinados a otros editores europeos”. El texto completo en El País

lunes, 20 de febrero de 2017

La recompensa

 
Luis García Montero

Aunque no sea verdad,
porque el tiempo hace mundos igual que se hace daño,
déjame que aproveche este calor final
de la tarde imprecisa.
Quiero sentirme dueño de las horas.

Para encontrarme a mí
he aprendido a seguirte.

Salgo por la memoria y no llego a un recuerdo,
sino a este modo de vivir despacio
las cosas que me das.

Todavía camino por la ciudad aquella
y soy el habitante de lo que sucedió
la semana que viene,
de los hechos que pueden ocurrir
hace ya muchos siglos,
cuando los pies del tiempo que nos falta
escriban junto al mar
la orilla laboriosa del pasado.

Todo está en ti. Y todo permanece
mientras rueda en el cielo
la luna primitiva.

Cada intuición es una huella,
cada recuerdo el porvenir,

hoy es ayer para decir mañana.

Este poema y otros dos más del libro inédito A puerta cerrada, que publicará en otoño la editorial Visor, se pueden leer en Zenda

jueves, 12 de enero de 2017

Angelina Gatell, poeta, traductora, actriz y luchadora antifranquista

Angelina Gatell (1926-2017)
LA POESÍA
Entró en mi casa y sigilosamente
se instaló entre mis cosas.
Nadie la vio llegar ni advirtió su presencia.

Ya tan sólo recuerdo una inquietud vivísima
una violencia indescifrable
lastimando un sosiego desde siempre inseguro.

No hubo por mi parte objeción, resistencia,
ni nada que impugnara su aparición fortuita.
Y de este modo,
clandestina, se hizo dueña del aire,
del pan, del agua, de mis ojos,
de mi respiración…

Impune, implacable fue llenando
mi corazón con su desorden.
En tan mínimo espacio puso tristeza y gozo,
fundió la claridad con la tiniebla,
valor y miedo
vertió con gesto sibilino
en una misma copa;
abrió puertas, ventanas, descorrió visillos,
plantó en mi huerto su árbol,
esquivó, solidario, amoroso, rebelde,
y me colmó las manos de dones y vacíos.

Y me dejó viviendo

en soledad, con ella.

Angelina Gatell

Contribuyó, junto a Carmen Conde y otras “niñas de la guerra”, a poner de manifiesto la existencia de un nutrido grupo de mujeres poetas.

Poeta, escritora, traductora, actriz y referente de la lucha antifranquista, tintaLibre publicó en noviembre esta entrevista, la última que concedió Gatell, a raíz de la aparición de una antología poética.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Compañeras


Videopoema creado por Daniel Etura a partir de los versos de Marwan y música de Funambulista.




Lo mejor que puede hacer un hombre cuando ve a una mujer besar a su hijo, cuando ve a una mujer romperle la cara al invierno y partirse la espalda por el resto es apartarse, observar atentamente, ponerse en pie. Decía Escandar que mirara donde mirara solo veía mujeres luchando. Mujeres cargando, mujeres abriendo, mujeres curando. Madres que se crujen el alma agachándose para quitar las piedras que le salieron a tu camino, para que yo no tropiece.


Las verás siempre dispuestas, lobas que amamantan, cuidan a sus cachorros, cuidan todo, madres de brazos abiertos, de pecho abierto, de alma abierta. Son perfectas por el simple hecho de existir, de haber nacido, de devolver ese regalo dando a luz otra vida. Deberías aplaudirlas al verlas pasar, limpiando el mundo, con sus hijos, con febrero a la espalda, a cargo de la casa, a cargo de la producción, a cargo de la vida. Están en todas partes, abriendo el camino, trayéndote luz, borrando de tu frente los fantasmas. Continúa en InfoLibre

viernes, 18 de noviembre de 2016

Si alguna vez callásemos

Constantino Molina, premio Nacional de Poesía Joven ´Miguel Hernández´ 2016.
Más en El Cultural

Si alguna vez callásemos

Si alguna vez callásemos
como callan los árboles, las nubes
y las piedras, podrían escucharse
los árboles, las nubes y las piedras.

También en estas cosas se escucha una canción.
Y desde su silencio nos invitan
a creer en la voz que sin verbo habla.

Así,
mientras alguien fabula estrategias que calmen
su incertidumbre,
un lúgano le canta a la mañana
y el cielo le regala los colores del bosque.

Mientras alguien disfraza con plegarias su miedo,
un milano dibuja su vuelo entre las nubes
y esparce libertad.

Y mientas alguien busca con palabras
la respuesta que salve su alegría,
la primavera llega, tan callada,
y expande los secretos de la dicha.

El mundo nos entona su canción.
Una canción en blanco,
sin dictado ni acorde, sin ciencia ni conciencia,
que de la nada viene y en todo se refleja.

Basta callar, dejar cantar al mundo,

y oír su voz fugaz para entenderlo.

jueves, 17 de noviembre de 2016

La cordobesa Ángeles Mora, premio Nacional de Poesía



La poeta Ángeles Mora Fragoso (Córdoba, 1952) ha sido galardonada hoy con el premio Nacional de Literatura en la modalidad de Poesía por la obra Ficciones para una autobiografía. El premio lo concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte para distinguir la obra de un autor español escrita en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado y editada en 2015. Está dotado con 20.000 euros. Más en El País.





Entrevista en Canal Sur.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Veía muy bien (poema miope)

Andrés Neuman

Veía muy bien
(poema miope)


Debe haber un error,
yo veía muy bien,
el mundo era tan nítido,
su carne era matiz,
las formas se afilaban
y los colores daban brincos de conejo.

Debe haber un error,
algún malentendido prodigioso
para que mis pupilas se distraigan
de esta manera impropia
de sus antecedentes,
son los ojos de otro, no los míos,
sólo veo borrosas

visiones de un intruso.

*Andrés Neuman es escritor. Su último libro es una edición revisada de La vida en las ventanas (Alfaguara, 2016).




viernes, 16 de septiembre de 2016

Invocación

Que no crezca jamás en mis entrañas
esa calma aparente llamada escepticismo.
Huya yo del resabio,
del cinismo, de la imparcialidad de hombros encogidos.
Crea yo siempre en la vida
crea yo siempre
en las mil infinitas posibilidades.

Engáñenme los cantos de sirenas
tenga mi alma siempre un pellizco de ingenua.
Que nunca se parezca mi epidermis
a la piel de un paquidermo inconmovible,
helado.

Llore yo todavía
por sueños imposibles
por amores prohibidos
por fantasías de niña hechas añicos.
Huya yo del realismo encorsetado.
Consérvense en mis labios las canciones,
muchas y muy ruidosas y con muchos acordes.

Por si vinieran tiempos de silencio.


Raquel Lanseros. Diario de un destello, Rialp, 2006
Poema recitado por Maribel Verdú en Infolibre

viernes, 22 de julio de 2016

La vida en juego



Donde pongo la vida pongo el fuego
de mi pasión volcada y sin salida.
Donde tengo el amor, toco la herida.
Donde pongo la fe, me pongo en juego.

Pongo en juego mi vida, y pierdo, y luego
vuelvo a empezar, sin vida, otra partida.
Perdida la de ayer, la de hoy perdida,
no me doy por vencido, y sigo, y juego

lo que me queda; un resto de esperanza.
Al siempre va, mantengo mi postura.
Si sale nunca, la esperanza es muerte.
Si sale amor, la primavera avanza.


De Sin esperanza, con convencimiento (1961)

sábado, 25 de junio de 2016

El retorno

La poeta Rocío Acebal.
Rocío Acebal



La inclinación melódica del mar
vuelve a posar tu voz sobre la arena
de vuelta en Calafell, años más tarde:
en días como éste, me pregunto
si, inhóspita sirena, has olvidado
la dignidad furtiva de aquel beso
o en los momentos íntimos retorna
aún a tu retina esa experiencia
primera del amor correspondido;

y en días como éste desearía
de nuevo retener entre mis manos
los contornos de sal que acaricié
en esta misma cala –en otro tiempo-,
aunque la toga de nostalgia cubra
después de tantos años las viejas ambiciones
aunque escondas el rostro, avergonzada

porque perduran
en nuestros cuerpos juveniles restos
de amor y de pasión,
porque es posible el gozo,

                                                  todavía.





viernes, 17 de junio de 2016

Amarrada


La joven poeta Elvira Sastre.
Elvira Sastre
No es el frío,
ni la lluvia,
ni el invierno colándose por la ventana,
ni las calles desiertas,
ni el viento barriendo lo que queda de mí
una madrugada cualquiera.

No es esta ciudad descolocada,
ni un grito a destiempo,
no es que la soledad me fuerce a extrañarte
y no sepa qué hacer con estas manos vacías,
con esta nube que amenaza mi puerta.

No es que tema estar perdiendo mi horizonte,
reducirme en otro cuerpo
incapaz de ser mi océano,
desconocerte por momentos
y reconocerme en ellos.

Es, simplemente,
el espejo,
el silencio,
la cama vacía.

La
pregunta
que
solo
es
pregunta.

martes, 15 de diciembre de 2015

¿Por qué la poesía es importante?

 DIC 2015 
por 
Chema Madoz
La poesía es un texto breve que usa imagines y metáforas y leerlas asiduamente obliga a una reflexión sistemática, no solamente lingüística en términos formales, sino que también interpretativa, que nos hace conscientes de lo que significa el uso del lenguaje, ya que cada interpretación tendría que ser acompañada al menos de dos preguntas: ¿cuáles son los elementos que la sustentan y cómo puedo verificar que mi interpretación sea válida? La primera pregunta nos ancla en el texto mismo y la línea de asociaciones, que le da estructura al poema. La segunda nos lleva al autor, a sus técnicas, tradiciones, estilo, problemas e historia.
Leer poesía es prepararse en el método de la hermenéutica y, al conocerla, nos adentramos en todos los campos que conciernen la interpretación del significado. La diferencia entre un lector en sus inicios y otro más sofisticado es sobre todo el método, la capacidad de contextualizar y aclarar las cosas que consideramos ambiguas o de doble sentido.