miércoles, 1 de marzo de 2017

Libros que vienen a cuento

  • A propósito del Premio Nacional de Narrativa otorgado extrañamente a un libro de relatos, La habitación de Nona, recordamos otros dos publicados también en 2016 que merecen el premio de una lectura 


Juan Jorganes Díez
Los premios nacionales de literatura de 2016 llaman la atención por dos razones. La primera, que lo hayan ganado mujeres en las tres categorías de mayor trascendencia pública: Lola Blasco (Literatura Dramática), Cristina Fernández Cubas (Narrativa) y Ángeles Mora (Poesía). Nunca había sucedido desde que se crearon los premios en 1977. La segunda, que la narrativa esté presente con un libro de relatos.

El de Narrativa solo lo habían conseguido dos mujeres en las convocatorias anteriores: Carmen Martín Gaite (1978) y Carme Riera (1998). En la literatura, como en otras actividades artísticas o no, la anormalidad de la presencia femenina nos muestra que más de la mitad de la población permanece en el cuarto de atrás. ¿Habría que referirse a los premios exclusivamente por la calidad de las obras elegidas? Solo sobrarían otros comentarios si hubiera una correspondencia habitual entre el porcentaje de mujeres en la población, su formación y capacidad, y el reconocimiento de sus méritos al ocupar los puestos relevantes en las empresas, la Administración, o los premios literarios. Cuando esto suceda nada importará si el premio fue para una mujer o un hombre.

Se repite tantas veces que el relato es un subgénero poco apreciado y que los libros de relatos no venden porque no tienen el interés del público que cualquiera acabará por creerse que son verdades incuestionables. Las editoriales y la crítica manejarán datos que avalen ese lugar común y casi nunca cuestionado. Hablaríamos de cantidades en las ventas o de prejuicios académicos, porque es difícil mantener cierto desdén por el cuento si pensamos en nombres como Borges, Cortázar o García Márquez, que salen sin pensar. Bernardo Atxaga, García Pavón o Quim Monzó, puestos a elegir un trío peninsular, tampoco exigen rebuscar en los rincones de la memoria. Surgen seis nombres, así, cuyas obras ofrecen cuanto se le puede exigir a cualquier gran narración.

A propósito de este premio otorgado extrañamente a un libro de relatos, La habitación de Nona, recordamos otros dos publicados también en 2016 que merecen el premio de una lectura (aunque nunca se sepa si el lector premia el libro cuando lo abre o el libro premia al lector cuando cae en sus manos): La vuelta al día, de Hipólito G. Navarro y  Mágico, sombrío, impenetrable, de Joyce Carol Oates.

Una extraña emoción

En el libro de relatos de Cristina Fernández Cubas (Barcelona, 1945), La habitación de Nona (Tusquets), el jurado apreció que “mezcla con maestría lo cotidiano y lo fantástico”. Y podría haber añadido que utiliza con sabio comedimiento el adjetivo para describir lo fantástico de lo cotidiano y que el tránsito de lo ordinario a lo extraordinario resulta imperceptible.

La narradora protagonista del último relato del libro, ´Días entre los Wasi-Wano´, recuerda los días de un verano “viviendo una extraña emoción que no acertaba a explicarme”.  La mezcla de alegría y tristeza, de la risa y el llanto, de la euforia y el abatimiento, y “un sentimiento hondo e intenso” sirven para describir un amor adolescente imposible y la fascinación de un niño (Pedrito) por la historia de otro narrador, su tío Tristán, en la que confunde realidad y fantasía con la naturalidad con la que los seres humanos las mezclamos desde la infancia hasta el final de los días. La furiosa decepción del personaje infantil cuando llega a la conclusión de que todo lo que les contaba su tío era mentira la compartimos universalmente, pero, como ese personaje, salvaremos al menos una hoja del cuaderno de la inocencia. Pedrito guardará un dibujo de su tía Valeria, mitad mujer, mitad jaguar, lanzándose al río.

Los seis relatos del libro desarrollan seis tramas diferentes. En todos ellos los protagonistas viven una extraña emoción que no aciertan a explicarse, un sentimiento hondo e intenso. De ahí extrae Fernández Cubas la narración con la naturalidad del sustantivo preciso y la ausencia del adjetivo solemne y vacuo que arruina cualquier fantasía.

La vuelta del ´arquitexto´

Doce años después Hipólito G. Navarro (Huelva, 1961) publica La vuelta al día (Páginas de Espuma). Si el comentario de la obra de Fernández Cubas giraba alrededor de lo cotidiano y lo fantástico, en los libros de Hipólito G. Navarro tendríamos que añadir el texto, pues no hay mayor fantasía en su obra que el texto. Desde el título y el subtítulo (“Más que escribir cuentos lo que me gusta en verdad es imaginar títulos y subtítulos”) hasta el punto final del final, las palabras, de una en una o en pequeñas pandillas de oraciones simples o compuestas, bromean y atrapan al lector. Pero, atención, sus relatos no son fuegos de artificios verbales que se consumen en la brevedad de un fulgor. Cada relato se construye con la solidez que aportan los materiales elegidos, su desarrollo y sus arrebatadoras calidad y calidez. Detrás, claro, tiene que haber un arquitexto.

Conviene distinguir entre los relatos que buscan atraer con una trama insólita o un final sorprendente, o con ambos, y los que se demoran en una historia de “eventos consuetudinarios” que el autor o la autora, como si atendieran la petición del profesor Juan de Mairena, van poniendo en lenguaje poético. Hipólito G. Navarro participa en el segundo grupo, obvio resulta escribirlo. Sus hallazgos hay que buscarlos en el punto de vista novedoso, nunca extravagante, y en el humor, que, aunque siempre nos distancia de los hechos, el escritor consigue que nos seduzca y nos implique en ellos y con sus protagonistas.

Los veintiún relatos de La vuelta al día se agrupan en cinco bloques. En cada uno un mismo hilo hilvana las tramas. Al autor le preocupa que el libro no se presente como un amontonamiento de relatos, una acumulación variopinta, valiosos por sí mismos pero extraños entre sí. Quizá a muchos de sus fieles no nos hubiera importado aliviar al autor del trabajo en la estructura de este libro con tal de que cayeran en nuestras manos esta veintena y tantos más, aunque se nos presentaran, descarados, como relatos sueltos y otros relatos. Las adiciones texticulares llevan a esto.

Mágico, sombrío, impenetrable

El nombre de Joyce Carol Oates (Nueva York, 1938) aparece en cualquiera de las candidaturas que se elaboran desde hace años en las vísperas de la concesión del premio Nobel de Literatura. Quedará irresoluble la duda de si el premio prestigiaría a la autora o la autora al premio.  En 2016 Alfaguara publicó Mágico, sombrío, impenetrable, una colección de cuentos que no defraudará a quienes les sobrecogió la novela La hija del sepulturero (Alfaguara, 2008).

Su estilo cortante (frases simples, escasos o nulos adornos adjetivales o retóricos) golpea con la ironía por un costado (“Una muerte accidental es siempre una sorpresa. Al menos para el difunto”) y con descripciones o acciones banales por el otro costado para contarnos, por ejemplo, la muy común visita a un hospital de un adolescente que acompaña a su abuela para unos análisis (ese el argumento de ´Sexo con una camella´, primer relato de Mágico, sombrío, impenetrable) y como el deambular del nieto durante la espera por los pasillos del hospital se convierte en un viaje iniciático.

En el relato que da título al libro la entrevista de una estudiante a un célebre poeta comienza con la aparente intrascendencia de un trabajo estudiantil para una revista universitaria. Con dos únicos personajes, el poeta Robert Frost y la estudiante Evangeline Fife, línea a línea todo se vuelve inquietante y en el desigual enfrentamiento entre el engreído poeta y la nerviosa estudiante los papeles del fuerte y la débil se cambian.

En la entrevista al poeta, las reflexiones autocomplacientes de Frost sobre su poesía Fife las contrapuntea con interpretaciones de la obra que lo desnudan personalmente. Literatura dentro de la literatura, una irónica y poco amable visión de las máscaras del escritor y de la interpretación de la obra literaria. Afirma con soberbia Frost que son los poetas amanerados o los farsantes o fracasados quienes se suicidan, “no los poetas con la cabeza en su sitio. Un hombre con una mujer y una familia  que lo atan a la tierra no va por ahí pindongueando y acaba matándose”. Replica Fife: “Pero sus poemas están llenos de imágenes de oscuridad y destrucción […]. De bosques que son mágicos, sombríos, impenetrables”. Y lo interpreta: “El poema es, sin duda alguna, sobre el deseo de morir, así como sobre la resistencia a ese deseo y el pesar por resistirse”. Responde Frost: “Descubrir en los poemas horribles mensajitos que no existen es como mirar en un espejo y ver una mujer con cabeza de serpiente que está allí y que tiene el rostro secreto de usted misma”.

La hermenéutica se convierte en un peligro en manos de una estudiante concienzuda. Sí, pero la cabeza de serpiente en verdad estaba allí y tenía el rostro de Frost.

lunes, 20 de febrero de 2017

La recompensa

 
Luis García Montero

Aunque no sea verdad,
porque el tiempo hace mundos igual que se hace daño,
déjame que aproveche este calor final
de la tarde imprecisa.
Quiero sentirme dueño de las horas.

Para encontrarme a mí
he aprendido a seguirte.

Salgo por la memoria y no llego a un recuerdo,
sino a este modo de vivir despacio
las cosas que me das.

Todavía camino por la ciudad aquella
y soy el habitante de lo que sucedió
la semana que viene,
de los hechos que pueden ocurrir
hace ya muchos siglos,
cuando los pies del tiempo que nos falta
escriban junto al mar
la orilla laboriosa del pasado.

Todo está en ti. Y todo permanece
mientras rueda en el cielo
la luna primitiva.

Cada intuición es una huella,
cada recuerdo el porvenir,

hoy es ayer para decir mañana.

Este poema y otros dos más del libro inédito A puerta cerrada, que publicará en otoño la editorial Visor, se pueden leer en Zenda

"Caldo casero"

Pero ¿cómo va a ser un caldo hecho en casa si lo hemos comprado en el súper? Ciertamente, el cartón lo anuncia en grandes letras desde el estante: “caldo casero”. Sin embargo, en nuestra casa no se ha hecho. Entonces, ¿en la de quién?

El sentido común nos llevará a desechar que ese caldo de pollo se haya elaborado en la casa del dueño de la empresa que lo ofrece, pues para ello se necesitan cierta industria y grandes cantidades de materia prima que no cabrían ni en un dúplex. Nos parecerá más probable, por tanto, que el producto haya salido en realidad de una gran planta del sector alimentario. De hecho, un vistazo a la letra pequeña del envase (quizás ayudados por una lupa) nos permitirá comprobar que el “caldo casero” ha sido fabricado por una entrañable empresa catalana en una factoría de Extremadura.

La palabra “casero” despierta por sí sola los recuerdos familiares a los que se asocian las mejores croquetas, las mejores albóndigas o el mejor cocido. Así que no nos ocuparemos aquí de la fabricación ni de los ingredientes, sino del poder evocador del lenguaje.

Hace mucho tiempo ya que el vocabulario engatusador de la gastronomía se condimenta con el léxico del hogar, a menudo con mención de las mujeres de la familia. Así, se han publicado libros como Las treinta mejores recetas de arroz de la abuela, La cocina de la abuela, Las mejores recetas de mi madre, Las inolvidables recetas de mi mamá, En la cocina de mi madre, Las recetas de mi casa… Y si en los envases de los productos se añade también un toque rural y de manufactura, mejor aún: pastas artesanales, cerveza artesana, alimentos naturales, las rosquillas de mi pueblo…; lo mismo que en las cartas de los restaurantes: chuletas asadas al humo de arce, carne perfumada al orégano, salsa de finas hierbas, ensalada con frutos del bosque.

Nunca sabremos si hubo una abuela en el origen de la receta, si el humo del aceráceo aromatizó las chuletas o hasta qué punto los frutos de esa ensalada salieron del bosque y no de un invernadero. Sin embargo, en el caso del “caldo casero” el uso engañoso de la palabra resulta evidente. El fabricante miente y el consumidor sabe que compra un producto mentiroso, pero lo acepta. Así, poco a poco, algunas palabras se vacían por dentro mientras mantienen por fuera sus vistosas ropas de siempre, convertidas ahora en puro disfraz.



martes, 14 de febrero de 2017

El gran negocio de hablar en español

  • La lengua común multiplica por cuatro los flujos comerciales entre dos países


Fernando Vicente
Una de las grandes obras emprendidas para tomar la temperatura del español en el mundo acaba de culminar. Han sido 14 tomos los que la conforman bajo el título Valor económico del español. En el último tomo, a modo de conclusión con los anteriores, se comprueba la rentabilidad y expansión multiplicadora de un idioma común. "El flujo comercial entre los países hispanohablantes aumenta cuatro veces con respecto a otros y siete en el caso de las inversiones directas", comenta José Luis García Delgado, catedrático de Economía Aplicada de la Complutense, e impulsor de la investigación.

La lengua ha multiplicado por tres el factor de atracción para quienes deciden buscar trabajo en España, un fenómeno que ha quedado de manifiesto, sobre todo, entre 1995 y 2005, cuando se produjo el mayor trasvase de personas desde el otro lado del Atlántico. Otros factores, como el educativo, también resultan determinantes en el ámbito europeo: España es el primer país de destino para los universitarios con beca Erasmus de los 32 países que integran el programa, con un 17% del total.

Pero quedan retos. Junto a la comunicación científica está la necesidad de aumentar las cualidades del mismo en países como Estados Unidos. “En las grandes ciudades se domina y está continuamente presente a pie de calle, pero no es un idioma que se hable por igual en los despachos de las empresas”, asegura García Delgado. Esta preocupación, dotar al español de un estatus cualitativo equivalente al cuantitativo, estuvo en el ánimo del Instituto Cervantes para abrir el Observatorio del Español en la Universidad de Harvard.

Más influencia
Se constata que el peso del número de los hispanohablantes no se correspondía con la influencia en las altas esferas que un idioma tan mayoritario. "Actualmente son 50 millones de habitantes los que hablan castellano en Estados Unidos. Más que en España. Pero ese aumento demográfico se va a frenar, lo mismo que en esta etapa parece que puede ocurrir con el flujo migratorio, por eso resulta fundamental consolidarlo", comenta García Delgado.
Los hispanohablantes se encuentran en una fase crucial de expansión del idioma. “El avance del proceso de globalización económica y el incesante despliegue de la sociedad del conocimiento revalorizan, en nuestro tiempo, las lenguas de comunicación internacional, imponiendo a la vez desafíos a todas ellas en virtud de la homogeneización cultural que corre en paralelo”. “En el caso del español, una lengua marcada desde su mismo origen por una vocación integradora y de apertura, se asiste hoy a una nueva fase de su largo proceso de internacionalización, acaso el cuarto peldaño en la trayectoria expansiva de una lengua milenaria”.

Las empresas punteras en las que el idioma ha resultado un valor fundamental, según el estudio, pertenecen a ámbitos muy variados. “La primera es la industria editorial. Pero también, en el caso de las españolas, predominan las de energías renovables, infraestructuras o farmacia y agroalimentarias. En el caso de construcción de autopistas, no sólo se circunscriben a realizar las obras, también a su gestión posterior. Ahí, el dominio del idioma es básico”, cuenta el profesor García Delgado.

Segundo idioma
Los elementos de medición que han permitido al estudio verificar la fuerza e influencia del idioma han sido determinantes. “Para calcular los factores que llevan a cabo la decisión de invertir en una zona u otra, se manejan elementos como la distancia, los precios, la competitividad. Al preguntar por el idioma, los indicadores aumentaban de manera determinante. A la hora de invertir, un elemento como la lengua común puede aumentar las posibilidades siete veces más. No sólo en las grandes empresas, preparadas para introducirse en cualquier tipo de mercado. Sobre todo en las medianas”, añade.
En cifras, el español es la segunda lengua más hablada del mundo por el número de personas que la tienen como materna: lo hablan como primera o segunda lengua 450 millones. Superan los 550 si añadimos a aquellos que la emplean como lengua extranjera.

La capacidad de compra de los hispanohablantes representa el 9% del PIB mundial y el español genera el 16% de valor económico del PIB y del empleo en España. Entre estas destaca el llamado Factor ñ, es decir, las compañías que utilizan su creación de contenidos en español entre las industrias culturales: suponen un 2,9 % del producto interior bruto de la economía española.

jueves, 9 de febrero de 2017

El peligro de hablar en español en Estados Unidos

  • El uso de esta lengua, hablada por 40 millones de personas, no para de crecer. Es dudoso que Trump logre invertir esa tendencia
Eduardo Lago
Entre los 308 millones de estadounidenses censados, hay 57 millones de latinos, de los que 40 son hispanohablantes. El resto tiene un conocimiento desigual, aunque patente, de nuestro idioma. Estos datos de conjunto ponen de relieve una constante histórica: la capacidad de resistencia del español frente a un entorno institucional que, como sucede ahora, le ha sido a veces hostil. Las leyes encaminadas a erradicar la educación bilingüe han acabado sistemáticamente en fracaso, porque el uso del habla depende del pueblo y no se puede legislar.

Son innumerables los datos de toda índole que dan fe de la vitalidad del español en Estados Unidos, desde su uso en el entorno familiar y comunitario hasta su presencia en los medios, sobre todo la televisión. Su fuerza es, asimismo, muy considerable en el entorno académico universitario. ¿Qué significa entonces la noticia de la eliminación del español de la web de la Casa Blanca, que luego ha quedado atemperada con la vuelta del idioma al Twitter oficial de la residencia de Trump? […]

Negar la importancia del español en aquel país es un disparate […]. El peso histórico, político, social, económico y cultural del español en el país norteamericano es un hecho incuestionable, sólo que los hechos no cuentan para una agenda que ignora de manera sistemática la realidad.

Por lo que se refiere a la fuerza demográfica de las comunidades latinas de EE UU, Gabriel García Márquez resumió lapidariamente la situación hace años cuando afirmó: "No somos nosotros quienes vinimos a Estados Unidos. Fueron los Estados Unidos quienes vinieron a nosotros". ¿Y cómo lo hicieron? Mediante una simple operación de compraventa. En 1848, tras un conflicto bélico fulminante, México cedía la mitad de su territorio a su vecino del norte por 15 millones de dólares […]. De la noche a la mañana una ingente masa de población hispanohablante pasó a formar parte del territorio del Norte, no sin que la toponimia se erigiera en testigo mudo del atropello. […] Nombres como Los Ángeles, San Francisco, Nevada, Colorado entre otros muchos, cada uno con su propia historia, son parte del corolario. Si la geografía es inequívoca, no cabe decir lo mismo de la historia, que los anglosajones siempre han contado mal, priorizando la visión de un movimiento expansivo horizontal de costa a costa, en dirección oeste.

La visión hispánica, centrada en el examen de un eje vertical Sur-Norte, […] es sistemáticamente ignorada. California, que a veces acaricia el sueño de la independencia es, además del Estado más rico de la unión, un territorio preeminentemente hispanohablante. En Miami se puede prescindir por completo del inglés […]. Un hecho importante que conviene resaltar es que, en contra de lo que se suele afirmar, invocando estadísticas imprecisas, el uso del español no decrece de una generación a otra de manera lineal, porque lo contrarresta el constante flujo de nuevos inmigrantes. Otros idiomas, como el yiddish, en tiempos muy extendido en lugares como Nueva York, han desaparecido sin dejar huella: el español, por el contrario, no ha dejado nunca de crecer, tendencia que se propone interrumpir la nueva Administración. En la cambiante historia de las relaciones de los hispanohablantes de Estados Unidos con su lengua materna se pasó del complejo de inferioridad a una fase de afirmación y orgullo. Ahora hay un elemento adicional: el miedo. Hablar en español en público puede ser peligroso ante la amenaza de una ola masiva de deportaciones. 


viernes, 3 de febrero de 2017

El Ayuntamiento de Sevilla comprará la casa natal del poeta Luis Cernuda

  • El pleno aprueba por unanimidad adquirir el inmueble, rehabilitarlo y convertirlo en centro cultural


Casa natal de Luis Cernuda en la calle Acetres (Sevilla)
El Ayuntamiento de Sevilla aprobó el 27 de enero por unanimidad adquirir, restaurar y habilitar la casa natal de Luis Cernuda para convertirla en un referente literario. "Su vocación es que esté vinculada al mundo de la poesía, de Cernuda y de la cultura", ha declarado el concejal de Cultura, Antonio Muñoz, durante el pleno, en el que ha recordado que es una iniciativa demandada por la ciudadanía. "Podría albergar las diferentes sedes de la Casa de los Poetas y las Letras, bibliotecas específicas, un laboratorio de actividades de fomento de la lectura, además de una sala especializada de la figura de Cernuda", se lee en la moción presentada por el PSOE.

La compra procederá a realizarse una vez que el inmueble sea calificado como Bien de Interés Cultural (BIC), aunque, mientras, el concejal asegura haberse reunido ya tanto con los familiares de Cernuda como con los propietarios de la casa, situada en la calle Acetres de Sevilla y valorada en 390.000 euros. "La idea es poder redactar el proyecto en 2017, sacarlo a licitación y que comiencen las obras a principios de 2018", avanza Muñoz. "Esperamos que se convierta en un sitio en el que se recree aquel tiempo, que haya tertulias literarias, un café con reuniones literarias, que haya movimiento", plantea Joaquín Egea, portavoz de la Asociación para la Defensa del Patrimonio Histórico-Artístico de Andalucía (Adepa).


La moción presentada muestra como referencia o inspiración la casa de Charles Dickens en Londres, el James Joyce Center en Dublín, la casa Silva en Bogotá o la casa-museo Borges en Buenos Aires. "Que sea un centro de inquietos por la poesía", añade Egea. La noticia completa en El País

El 60% de los aspirantes a bombero en Burgos es eliminado por sus faltas de ortografía

  • "Pedimos un conocimiento mínimo del nivel de la ESO. Si bajamos el nivel, no sé qué vamos a exigir"
Suspender por faltas de ortografía no es únicamente una cuestión de centros escolares o universidades. La corrección en la escritura es un tema capital también para poder superar los exámenes de las oposiciones. Por este requisito, 38 de los 62 aspirantes a bombero en Burgos (es decir, el 60%) no han superado la primera prueba de la oposición. Todos ellos competían por una de las ocho plazas ofertadas, donde también se valoraba el conocimiento de la ciudad o la resolución de problemas aritméticos. 

El subjefe de servicios de prevención y extinción de incendios del Ayuntamiento de Burgos, Julio Estébanez Gil, señala a EL MUNDO que en esta provincia siempre ha habido una prueba de dictado y de vocabulario, a excepción de las oposiciones del año 2007. "Pedimos un conocimiento mínimo del nivel de la ESO y, si bajamos el nivel, no sé qué vamos a exigir". Asimismo, explica que el examen constó de cuatro pruebas teóricas eliminatorias y que, de los aspirantes, "la mayoría suspendió la segunda -el dictado- pero otros nueve fallaron en los siguientes apartados. El problema ha sido cómo han gestionado las respuestas ya que cada error restaba un porcentaje de la calificación total".

En comunidades como Madrid, las oposiciones no cuentan con un examen sobre el correcto uso de la ortografía. Así lo detalla a este medio un bombero del Ayuntamiento de la capital, que asegura que en los exámenes no hay que desarrollar ningún temario y la modalidad es de tipo test. Este profesional asegura que a día de hoy los bomberos ya son "especializados", lo que significa que cuentan con el título de Bachillerato. Dictado y prueba de ortografía en El Mundo