viernes, 10 de julio de 2015
martes, 7 de julio de 2015
Dos de cada diez españoles han leído completo Don Quijote
El Barómetro del CIS revela que el 40% de los españoles no ha leído nada de la obra de Cervantes
Don Quijote de La Mancha es la obra literaria más importante del español; su autor, Miguel de Cervantes Saavedra, es uno de los cuatro escritores esenciales de la literatura universal, junto a Homero, Shakespeare y Dante; el argumento y los diferentes episodios de la novela son conocidos por casi todo el mundo, y todo el mundo habla del Quijote y Sancho o ha oído hablar de ellos y sus aventuras; pero solo dos de cada diez españoles dicen haber leído completa la obra maestra cervantina. Y de ellos cuatro de cada diez lo han hecho por interés personal o cultura general. Sin embargo, entre quienes mencionan a Don Quijote, la mitad no sabe cuál es su verdadero nombre, Alonso Quijano.
El lado opuesto del barómetro señala que cuatro de cada diez personas no han leído la novela (40,9%).
¿Pero por qué hay gente que no lo ha leído? El 31,9% es porque no le gusta leer en general, el 11,4% porque no le interesa El Quijote, en concreto y el 10,4% porque no le gusta la literatura clásica; el 8% lo considera un libro difícil mientras al 5% le parece aburrido.
La popularidad de los personajes y su presencia en el imaginario colectivo es tal que sí conocen a El Quijote (87%), a Sancho Panza (86,4%), a Dulcinea del Toboso (63%) y a Rocinante, el caballo del caballero andante (30,5%). En popularidad de conocer o haber mentado le siguen los molinos de viento (19,7%), Rucio, el asno de Sancho (8,6%) y El cura (7,2%).
Sin embargo, entre quienes mencionan a Don Quijote la mitad no sabe cuál es su verdadero nombre, Alonso Quijano. Sobre la lectura completa de la obra, el 35,4% considera que debe ser obligatoria, y el 37,5% cree que no.
domingo, 28 de junio de 2015
Valle-Inclán
Luis García Montero | InfoLibre | 28 Jun 2015
Al hablar de sí mismo, Valle-Inclán hizo lo que todas las
personas. Pero hay que admitir que exageró de una forma maravillosa. Fue un
maestro de la teatralización y empezó por él mismo. Así lo demuestra la
admirable biografía La espada y la palabra. Vida de Valle-Inclán (Tusquets,
2015), publicada por Manuel Alberca. Su trabajo minucioso permite desmontar
muchas leyendas extendidas por el autor, sus amigos y sus críticos. Nos permite
también conocer la realidad histórica de unos de los escritores españoles más
admirables del siglo XX.
Feo, católico, sentimental, absurdo, brillante, a veces
hambriento, muchas veces acomodado, pendenciero, orgulloso, rey de tertulias y
de duelos, de la espada y la palabra, buen padre, ciudadano extravagante,
genial escritor, susceptible, injusto, precipitado, bohemio sin abismos,
trabajador infatigable, serio al llevar las cuentas de su casa, cargado de
contradicciones, elaborador de su propia fábula: don Ramón María del
Valle-Inclán.
Valle-Inclán se quedó manco por un bastonazo en una pelea
sórdida de café, una estupidez suya y de Manuel Bueno. La vida hubiese
contribuido a su leyenda haciéndole perder el brazo en una batalla, un duelo o
una aventura con fieras en una selva americana.
La desgracia no fue quedarse
sin brazo, sino sacrificarlo en una historia estúpida, poco digna, un dolor que
humillaba en vez de engrandecer el corazón.
Son paradojas de las invenciones y la realidad. Resulta
llamativo que un escritor de ideología tradicionalista como Valle-Inclán
pudiese escribir obras como Luces de Bohemia o Los cuernos de don Friolera.
Pero el tradicionalismo y la creatividad artística renovadora nunca han sido
incompatibles. Lo demuestran en muy distintas épocas casos como los de Quevedo
o de T. S. Eliot.
Enemigo de los caciques españoles en México, enemigo de
Primo de Rivera, pacifista, partidario del divorcio como derecho cívico aunque
se convirtiese en un problema para él, sublimador de ideales socialistas,
solidario con los represaliados de la Revolución de Asturias, la verdad es que
el descubrimiento del vacío de su viejo tradicionalismo lo condujo a escribir
una obra radical y también a establecer amistad con los sectores más avanzados
de los años republicanos.
Los libros curan
Martín Caparrós | El País | 2 jun 2015
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| 'Niña leyendo' (1850) de Franz Eybl. |
Hay libros que te cambian la vida. O, por lo menos, eso dicen los “biblioterapeutas” de la School of Life, una institución que dirige en Londres el filosofador best seller Alain de Botton. “La vida es demasiado corta para leer libros malos”, dice su presentación, “el problema es que, con tantos miles de libros publicados, es difícil saber por dónde empezar”. Ellos quieren guiarte y, para comenzar, te explican las ventajas de los libros. Para mí, que nunca supe por qué leía o escribía, fue una revelación tras otra –o casi–:
–que leer parece una pérdida de tiempo pero en realidad es un enorme ahorro, porque te presenta un arco de hechos y emociones que tardarías años, siglos en vivir;
–que leer es entrar en un simulador de vida que te lleva a testear sin peligro todo tipo de situaciones y decidir qué te conviene más;
–que leer produce la magia de mostrarte cómo ven las cosas los demás y entonces te hace ver las consecuencias que tienen tus acciones y eso te hace, dicen, ser mejor persona;
–que leer te hace sentir menos solo porque te muestra que esas cosas raras que piensas las han pensado otros, que han sabido ponerlas en palabras que te describen aún mejor que lo que tú mismo podrías;
–que leer te prepara para eso que la crueldad del mundo moderno llama “fracasar”, mostrándote la falsedad, la banalidad de eso que este mundo llama “éxito”.
Para eso, dicen, no hay que tratar la lectura como un entretenimiento, un pasatiempo playero, sino como un instrumento para vivir y morir con más sentido y más sabiduría. O sea: una terapia. La biblioterapia, su creación, consiste en entrevistar al “paciente”, escuchar sus problemas, sus gustos, sus experiencias lectoras y recomendarle los tres o cuatro libros que mejor pueden ayudarlo. Cada cita no cuesta más que 110 euros –unos cinco o seis tomos–. No hay, todavía, estudios sobre su eficacia; por ahora se sabe que el invento ya avanzó hasta Francia –y amenaza cruzar el Pirineo–.
sábado, 27 de junio de 2015
Sus cartas iluminan la vida de la Generación del 27
Javier Rodríguez Marcos 27 JUN 2015
La reciente publicación de las cartas de Vicente Aleixandre
a Miguel Hernández demuestra a las claras el “amor especial” del futuro premio
Nobel hacia el poeta-pastor de Orihuela, pero también contribuye a completar el
retrato de una generación, la del 27, que llegó a los libros de texto rota por
la Guerra Civil y envuelta en una aureola de perfección estética y ética.
Las fotografías de grupo y la mitología letraherida hicieron
de los llamados poetas de la República la generación de la amistad. Sus cartas,
sin embargo, no paran de iluminar ángulos diferentes.
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| Aleixandre y Hernández vistos por Sciammarella |
Es precisamente ese fulgor el que se ha ido matizando con la
publicación de sus epistolarios. Así, la aparición en 2002 de las cartas de
Pedro Salinas a Katherine Whitmore certificó que la verdadera destinataria de
los versos de La voz a ti debida y Razón de amor, dos de los grandes poemarios
amorosos de las letras hispánicas, no era la señora Salinas sino una profesora
estadounidense a la que el escritor había conocido en el verano de 1932.
“Crear con los hilos
de esta correspondencia un mundo netamente diferenciado del otro. El otro es
alrededores”, le escribe el poeta a su amada. Ni que decir tiene que el retrato
oficial se hizo durante décadas con los alrededores vitales de este escritor
que ya diez años antes de que se publicaran esas cartas había protagonizado
otra revelación epistolar. Las puyas de Luis Cernuda hacia el propio Salinas,
del que había sido alumno en Sevilla, se consideraron fruto de la
susceptibilidad del autor de La realidad
y el deseo hasta que la aparición en 1992 del epistolario entre el maestro
y su amigo Jorge Guillén demostró que no todo eran manías de hiperestésico. En
su correspondencia, los senior del 27 se refieren al joven como “el Cernudo” al
tiempo que lamentan no haber podido “evitar” la salida de su primer libro.
miércoles, 24 de junio de 2015
Se publica la edición del Don Quijote más completa en sus 400 años
Aparece una edición crítica que fija la novela de Cervantes y abre mil puertas a esta obra maestra. Dos volúmenes en los que han participado más de medio centenar de expertos y escritores
WINSTON MANRIQUE SABOGal El País23 JUN 2015
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| 'Don Quijote visto de espaldas' (detalle), óleo pintado por Paul Cézanne en 1870. |
Atolladeros, tuertos, escollos, embustes y malentendidos son
salvados y esclarecidos en la nueva edición de El ingenioso hidalgo don Quijote
de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra, como nunca se ha visto. Más, más
de medio centenar de especialistas, eruditos y escritores amantes de este
clásico universal han caído bajo su hechizo, dirigidos por el filólogo y
académico Francisco Rico. Han creado una obra que ilumina y analiza cada frase
de Cervantes y estudia cada paso del Caballero de la Triste Figura con el
objetivo de fijar la obra, “aunque nunca podrá existir una versión definitiva”.
Es una puesta al día con las técnicas más modernas cuyo
resultado es la revisión de casi un centenar de pasajes más próximos al
original o a lo que quería decir Cervantes y el cambio de docenas de palabras
que dan un nuevo sentido o visión de esos episodios.
Es el homenaje que la Real Academia Española (RAE), junto
con el Instituto Cervantes y la Obra Social La Caixa, rinden a esta obra
maestra en los 400 años de la publicación de la segunda parte en otoño de 1615
(editada por Espasa y Círculo de Lectores). Se trata de una aventura fascinante
en dos tomos: a la lectura de la historia del caballero y su escudero
ininterrumpida la acompañan las notas a pie de página, cuyo territorio se
ensancha, completa y complementa con la mirada que expertos y escritores ofrecen
de los 129 capítulos y prólogos. Es un Quijote de 1.345 páginas con
anotaciones, y 1.967 de estudios, anexos, mapas y grabados.
Es un Quijote poliédrico para el siglo XXI, para todos los
tiempos y edades.
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