sábado, 14 de junio de 2014

¿Cómo se reparte el dinero de la venta de un libro?

Qué papel cumple cada uno de los agentes de la cadena de valor del libro y qué porcentaje de su precio corresponde a cada uno


http://cultura.elpais.com/cultura/2014/06/11/actualidad/1402512298_045906.html

Una mujer en la Academia

  • La filóloga Aurora Egido es la novena mujer que accede a la Academia en sus 300 años de historia
  • Siete mujeres pertenecen en la actualidad a la Academia. Representan el 15,2% de las 46 plazas

Aurora Egido

Aurora Egido fue votada hace un año para ocupar la vacante que dejó el cineasta 
José Luis Borau, que falleció el 22 de noviembre de 2012. Egido, catedrática de Literatura Española, escogió para su discurso de ingreso en la RAE  a Baltasar Gracián (1601-1658), el jesuita aragonés que escribió obras capitales durante el Siglo de Oro como El Criticón, El Héroe, Oráculo manual o El Comulgatorio. 

No soñaba la catedrática de Literatura Española con la RAE, pero que el poeta Pere Gimferrer, que se encargó de responder su discurso y que la presentó como “la mejor estudiosa del Siglo de Oro” la postulase, fue algo que le halagó.

domingo, 8 de junio de 2014

El rey abdica

Con motivo de la abdicación de don Juan Carlos I, se ofrece una serie de claves sobre términos y expresiones relacionadas con el proceso habitual desde el momento en el que un monarca abdica hasta la sucesión de este por parte del heredero al trono.
1. El verbo abdicar, que significa ‘ceder un monarca la soberanía sobre su reino’, como transitivo se construye sin preposición (abdicar el trono o abdicar la Corona), y cuando funciona como intransitivo le sigue un complemento introducido por de, no por a, (abdicar del trono, no abdicar al trono), tal como indica el Diccionario panhispánico de dudas. Cuando se menciona al nuevo monarca, el verbo va seguido de en o en favor de.
2. Los títulos rey, reina, príncipe, princesa… y los tratamientos don, doña, señor, señora… se escriben en minúscula, conforme a las normas de la Ortografía sobre títulos y cargos, vayan o no acompañados del nombre propio: el rey y el rey Felipe VI.
3. Los números romanos que forman parte de los nombres de papas y reyes se leen como ordinales hasta el diez y como cardinales a partir de ese número, de modo que el futuro rey de España será Felipe VI (leído sexto).
4. No es apropiado utilizar el plural monarcas para referirse a la pareja formada por el monarca y su consorte, de modo que, en lugar de los monarcas españoles, lo adecuado es hablar de los reyes españoles, tal como indica el Diccionario panhispánico de dudas.
5. El sustantivo trono se escribe con minúscula, pues se trata de un nombre común, pero Coronacuando se emplea con valor institucional, comienza con mayúscula.
6. Por esta misma razón, porque adquiere carácter institucional, en jefe del Estado la palabra Estado se escribe con mayúscula. También se escriben con mayúscula los nombres de entidades, organismos o instituciones: las Cortesel Congreso, etc. 

El escritor irlandés John Banville, Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2014

El escritor irlandés John Banville, ganador del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2014, es conocido por su producción en el género de la novela negra.
Escritor de larga trayectoria, en 2006 vio la luz su alter ego Benjamin Black, seudónimo con el que Banville firma una serie de thrillers protagonizados por el patólogo forense Quirke. La primera entrega fue Christine Falls (2006), a la que siguieron The Silver Swan (El otro nombre de Laura) en 2007, The Lemur (2008), Elegy for April (En busca de April, 2011), Muerte en verano (2012), Venganza (2013) y Holy Orders (2013).
Nacido en 1945 en la localidad de Wexford, Irlanda, el autor estudió en las Escuelas de los Hermanos Cristianos y en el St. Peter's College de su ciudad natal. Entre 1968 y 1969 vivió en los Estados Unidos y a su regreso a Irlanda trabajó en el diario Irish Press, hasta su desaparición en 1995. Luego fue nombrado subdirector del Irish Times, donde desempeñó también el cargo de editor literario hasta 1999. Desde 1990 colabora asiduamente con The New York Times Review of Books.
Banville publicó su primer libro en 1970 con el título de Long Lankinuna colección de relatos cortos. Su primera novela, Nightspawn vio la luz en 1971. A esta siguió Birchwood (1974).
Considerado por algunos críticos como el heredero natural de Nabokov, su estilo es reconocido por su prosa precisa y el uso del humor negro en boca de la persona del narrador.

El novelista y su otro yo

El peculiar equipo que Banville forma consigo mismo tras el nombre de Benjamin Black, no solo disfruta del reconocimiento de los lectores. El Jurado del Príncipe de Asturias otorga el premio sin olvidar a ninguno de los dos en el acta oficial: "al novelista irlandés John Banville por su inteligente, honda y original creación novelesca, y a su otro yo, Benjamin Black, autor de turbadoras y críticas novelas policiacas".
Como Benjamin Black ha publicado también La rubia de ojos negros (2014), en la que resucita al detective Philip Marlowe de Raymond Chandler. Asumilir el lugar de Chandler para traer a la vida este personaje legendario "ha sido una gran aventura" reconoce el autor en declaraciones a TVE. Esta obra, junto con Antigua Luz (2012), firmada con su nombre real, son sus últimos títulosMás información y vídeos en RTVE

lunes, 2 de junio de 2014

Góngora y Quevedo: una enemistad más literaria que real

MARÍA SERRANO / 1 Jun 2014

Luis de Góngora. Retrato de Velázquez
La hispanista Amelia de Paz desmonta lo que considera un mito creado en el siglo XIX por académicos. En un estudio del Instituto Cervantes, la experta habla de que “pocos conocen que Quevedo tenía una profunda admiración por Góngora, ya que cuando éste empezó a escribir, Góngora era ya un poeta muy conocido en la Corte, donde llegaría a ser capellán real”. Ambos vivieron en la corte madrileña de Felipe III, aunque no está documentado si llegaron a conocerse. La historia literaria se ha centrado en resaltar los ingeniosos dardos satíricos que recíprocamente se lanzaron ambos poetas barrocos.


La distancia de casi 500 años con aquella etapa del Siglo de Oro modifica las fuentes que montaron la leyenda. “Todo se deforma cuando hay poca información documentada”, destaca Amelia de Paz en su estudio Góngora ¿y Quevedo?

Francisco de Quevedo. El retrato se
considera copia del que realizara Velázquez

La diferencia de edad de casi 20 años no permitió que escribieran la poesía burlesca en el mismo período, por lo que es totalmente falso que la mayoría de los versos satíricos de Góngora hicieran referencia a un “joven de la corte que no significaba nada para un poeta de su talla”, aclara la hispanista.

Antonio Cruz, académico de la Real Academia de Córdoba, insiste en este mismo argumento. “Para Góngora, Quevedo era un escritor insignificante, ya que la diferencia de edad era importante en la época y eso se refleja en la base de esa falsa enemistad”. El primer poema de Góngora se publica cuando Quevedo tenía tan solo un año. Leer más

domingo, 1 de junio de 2014

La zarzuela perdida de Bécquer

Sale a la luz ‘El talismán’, una obra inacabada con libreto del poeta y música de Joaquín Espín

 Madrid 1 JUN 2014


Bécquer

Aparte de ensimismarse en Rimas con las que en un futuro encuadernaría tantas carpetas adolescentes y perderse con las LeyendasGustavo Adolfo Bécquer (Sevilla, 1836-Madrid, 1870) tenía dos vocaciones más: la pornografía y la zarzuela. De la primera, aunque algunos expertos no lo vean claro, nos legó un clásico clandestino firmado bajo el pseudónimo de SEM y trazado al alimón con su hermano Valeriano, pintor. Se titula Los borbones en pelota y muestra a Isabel II en constante fornicio con los guardias de Corps. La segunda era alimenticia. Se dedicaba a ella junto a su amigo Luis García Luna, bohemio y caído en desgracia, como él, con quien colaboró también en obras de teatro. Pero existía una pieza inédita e inacabada que acaba de salir a la luz:El talismán, una zarzuela perdida que empezaron a escribir para el músico Joaquín Espín y Guillén. Leer más

Los maestros

Luis G. Montero
[…] Un maestro es algo más que un profesor, igual que un oficio supone algo más que un empleo. El maestro convierte la información en formación y el trabajo en una vocación. Las asignaturas pasan a formar parte de un destino, del cumplimiento de una vida. El oficio llega a ser así un ámbito cívico de compromiso con la sociedad, una continua interpelación, una alianza con los otros.

En “Recuerdo infantil”, Antonio Machado definió la sensación de tedio que suele penetrar en las aulas, el sufrimiento de las horas muertas: “Una tarde parda y fría / de invierno. Los colegiales / estudian. Monotonía / de la lluvia en los cristales”. […] Las páginas, los horarios, las asignaturas y los días se confunden con un malestar de hastío y agotamiento.

Pero de pronto llegan los maestros y le dan sentido a la palabra saber. Se aprende a escuchar. Las palabras definen una forma de mirar, un modo de negociar con las inquietudes, una energía de vida. Si una obra de arte consigue que nuestros sentimientos coincidan por unos instantes con el mundo exterior, los maestros facilitan que el carácter se transforme en destino. […] Y el poema de Machado que brota en la memoria no tiene ya que ver con la monotonía, sino con los yunques de su homenaje a Francisco Giner de los Ríos: “¡Yunques, sonad! ¡Enmudeced, campanas!”. O también: “Lleva quien deja y vive el que ha vivido”. O: “Sed buenos”.

[…]
Juan Carlos Rodríguez nos enseñó con un soneto de Garcilaso o con unas liras de San Juan de la Cruz que la literatura es histórica desde su misma raíz. Aviso para los puristas: tan social es una melancolía como una novela realista. Una rima en pretérito imperfecto responde a la historia tanto como una drama ilustrado sobre la necesidad de los matrimonios justos para conseguir una sociedad feliz. Por eso nos enseñó a concebir la intimidad como un espacio en el que se juega la emancipación del ser humano. Indagar en uno mismo supone una forma de compromiso con los demás.

[…]

Las épocas de descrédito resaltan lo negativo y juegan con el pesimismo como invitación a la parálisis. Invisibilizan aquello que debe mirarse, aquello que merece admiración. Los maestros, que antes han sido discípulos, enseñan a admirar y nos dan energía para conservar hacia el futuro la herencia que hemos recibido de nuestros mayores. El tiempo, entendido como aprendizaje y artesanía, no pasa sólo como las nubes del querido Azorín. Es también un marco social para los vínculos. El artículo íntegro en InfoLibre